Introducción
La actividad productiva consiste en la transformación de bienes intermedios (materias primas y productos semielaborados) en bienes finales, mediante el empleo de factores productivos.
Para poder desarrollar su actividad la empresa necesita el empleo de una tecnología que especifique que tipo de factores productivos precisa y como se combinan. Asimismo, debe adoptar una organización y forma jurídica que le permita realizar contratos, captar recursos financieros, si no dispone de ellos, y ejerce sus derechos sobre los bienes que produce.
El empresario es la persona que aporta el capital y realiza al mismo tiempo actividades propias de la dirección: organizar, planificar y controlar.
En muchos casos, el origen de la empresa esta en una idea innovadora sobre los procesos y productos, de forma que le empresario actúa como agente difusor del desarrollo económico. En este caso se encuentran unidas en una única figura el Empresario- administrador, es decir el empresario que asume el riesgo y el empresario innovador.
Por otra parte, y a medida que surgen empresas de gran tamaño, se produce una separación, entre las funciones clásicas del empresario. Surge así, la figura del Inversionista quien asume los riesgos ligados a la promoción y la innovación mediante la aportación de capital, consolidándose así, el papel del directivo profesional, especializado en la gestión y administración de empresas.

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